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	<title>Brujiart &#187; Mitos y Leyendas</title>
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		<title>El espejo que embellece (Fábula)</title>
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		<pubDate>Tue, 10 May 2011 07:56:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mitos y Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[fábulas]]></category>

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		<description><![CDATA[El horrible ogro que todos odiaban compró en la tienda un espejo de su propio tamaño. Lo colocó en uno de los muros de su palacio. Podía verse en él de cuerpo entero. El vendedor le había asegurado algo que terminó por convencerlo.   Este espejo lo embellecerá, mi excelentísimo señor, se verá usted en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img id="fullSizedImage" src="http://i594.photobucket.com/albums/tt29/lolabruja/imagenes-varias/z2ph_f_flor115-1.jpg?t=1305013752" alt="" /></p>
<p>El horrible ogro que todos odiaban compró en la tienda un espejo de su propio tamaño. Lo colocó en uno de los muros de su palacio. Podía verse en él de cuerpo entero. El vendedor le había asegurado algo que terminó por convencerlo.<br />
 <br />
Este espejo lo embellecerá, mi excelentísimo señor, se verá usted en él como siempre quiso verse. Pasaba horas el ogro frente al espejo comprobando sus bondades. Era cierta la promesa del tendero, podia verse allí como siempre había soñado ser.<br />
 <br />
Cambió el ogro su mirada sobre sí mismo, y consiguió que todos lo vieran distinto, a pesar de que su cuerpo no se había transformado.<br />
 <br />
Ya no era tan horrible para los demás, porque había comenzado a embellecerse para él. Ya no era odiado por todos, porque habia aprendido a quererse en el espejo.<br />
Moraleja:<br />
 <br />
Descúbrete  a ti mismo con amor, para que los demás comiencen a quererte.</p>
<p>(Autor desconocido)</p>
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		<title>El sabio y el rey ( Leyenda )</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Nov 2010 07:44:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mitos y Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[Leyendas]]></category>

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		<description><![CDATA[Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño. &#8220;¡Qué desgracia, mi señor!&#8221; exclamó el Sabio, &#8220;Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad&#8221;. &#8220;¡Qué insolencia!&#8221; gritó el Rey enfurecido, &#8220;¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img id="fullSizedImage" class="aligncenter" src="http://i594.photobucket.com/albums/tt29/lolabruja/imagenes-varias/alfonso_x-1.jpg?t=1291102431" alt="" /></p>
<p>Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.<br />
&#8220;¡Qué desgracia, mi señor!&#8221; exclamó el Sabio, &#8220;Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad&#8221;.<br />
&#8220;¡Qué insolencia!&#8221; gritó el Rey enfurecido, &#8220;¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!&#8221; Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.<br />
Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Rey con atención, le dijo: &#8220;¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes&#8221;.<br />
Se iluminó el semblante del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.<br />
Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: &#8220;¡No es posible! La interpretació n que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio.<br />
No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro&#8221;.<br />
&#8220;Recuerda bien, amigo mío&#8221;, respondió el segundo Sabio, &#8220;que todo depende de la forma en el decir&#8230; uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse&#8221;.</p>
<p>Recordemos también nosotros; que de la buena comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. La verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma en que se comunica es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.<br />
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, con amor, con buenas intenciones; entonces, ciertamente será aceptada con agrado.<br />
Porque siempre seamos capaces de decir la verdad como a nosotros nos guataría oirla, hago votos al Señor, a quien le pido que los bendiga, guarde con bien y llene vuestras vidas de luz, amor y paz.</p>
<p><em>PD:  Estoy de regreso despúes de unos dias, por si alguien me ha echado en falta, he estado hospitalizada por una intervención quirúrgica. Ha salido todo bien, ahora a recuperarme poco a poco.  Saludos</em></p>
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		<title>La Cruz de los milagros</title>
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		<pubDate>Thu, 27 May 2010 06:24:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mitos y Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[Leyendas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay en la Iglesia del Milagro, en Corrientes, una rústica cruz que es venerada con el nombre de &#8220;Cruz de los Milagros&#8221;. Una curiosa leyenda justifica ese nombre.  Cuenta la tradición que los españoles, cuando fundaron San Juan de Vera de las Siete Corrientes, llamado hoy Corrientes, después de elegir el lugar y antes de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="fullSizedImage" src="http://i594.photobucket.com/albums/tt29/lolabruja/imagenes-varias/cruz-1.jpg?t=1274941130" alt="cruz-1.jpg picture by lolabruja" /></p>
<p>Hay en la Iglesia del Milagro, en Corrientes, una rústica cruz que es venerada con el nombre de &#8220;Cruz de los Milagros&#8221;. Una curiosa leyenda justifica ese nombre. <br /> <br />Cuenta la tradición que los españoles, cuando fundaron San Juan de Vera de las Siete Corrientes, llamado hoy Corrientes, después de elegir el lugar y antes de levantar el fuerte, decidieron erigir una gran cruz, símbolo de su fe cristiana. <br /> <br />La construyeron con una rama seca del bosque vecino, la plantaron luego, y a su alrededor edificaron el fuerte, con ramas y troncos de la selva. <br /> <br />Construido el fuerte y encerrados en él, los españoles se defendían de los asaltos que, desde el día siguiente, les llevaban sin cesar las tribus de los guaraníes, a los cuales derrotaban diariamente, con tanta astucia como denuedo. Los indios, de un natural impresionable, atribuían sus desastres a la cruz, por lo que decidieron quemarla, para destruir su maleficio. Se retiraron a sus selvas, en espera de una ocasión favorable, la cual se les presentó un día en que los españoles, por exceso de confianza, dejaron el fuerte casi abandonado. <br /> <br />La indiada, en gran número, rodeó la población, en tanto que huían los pocos españoles de la guardia, escondiéndose entre los matorrales. <br /> <br />Con ramas de quebracho hicieron los indios una gran hoguera, al pie de la cruz que se levantaba en medio del fuerte. las llamas lamían la madera sin quemarla; un indio tomó una rama encendida y la acercó a los brazos del madero; entonces, en el cielo límpido, fue vista de pronto una nube, de la cual partió un rayo que dio muerte al salvaje. <br /> <br />Cuando los otros guaraníes lo vieron caer fulminado a los pies de la cruz, huyeron despavoridos a sus selvas, convencidos de que el mismo cielo protegía a los hombres blancos. Los españoles, que escondidos entre la maleza presenciaban tan asombrosa escena, divulgaron luego este suceso, que no cayó, por cierto en el olvido. En la Iglesia del Milagro, en Corrientes, se encuentra hoy la Cruz de los Milagros: se la guarda en una caja de cristal de roca, donada por la colectividad española.</p>
<p>Leyenda Argentina</p>
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		<title>La azucena del bosque</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Feb 2009 08:54:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mitos y Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[Leyendas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace muchos, muchos años, había una región de la tierra donde el hombre aún no había llegado. Cierta vez pasó por allí I-Yará (dueño de las aguas) uno de los principales ayudantes de Tupá (dios bueno). Se sorprendió mucho al ver despoblado un lugar tan hermoso, y decidió llevar a Tupá un trozo de tierra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">Hace muchos, muchos años, había una región de la tierra donde el hombre aún no había llegado. Cierta vez pasó por allí I-Yará (dueño de las aguas) uno de los principales ayudantes de Tupá (dios bueno). Se sorprendió mucho al ver despoblado un lugar tan hermoso, y decidió llevar a Tupá un trozo de tierra de ese lugar. Con ella, amasándola y dándole forma humana, el dios bueno creó dos hombres destinados a poblar la región.</p>
<p style="text-align: center;">Como uno fuera blanco, lo llamó Morotí, y al otro Pitá, pues era de color rojizo.</p>
<p style="text-align: center;">Estos hombres necesitaban esposas para formar sus familias, y Tupá encargó a I-Yará que amasase dos mujeres.</p>
<p style="text-align: center;">Así lo hizo el Dueño de las aguas y al poco tiempo, felices y contentas, vivían las dos parejas en el bosque, gozando de las bellezas del lugar, alimentándose de raíces y de frutas y dando hijos que aumentaban la población de ese sitio, amándose todos y ayudándose unos a otros.</p>
<p style="text-align: center;">En esta forma hubieran continuado siempre, si un hecho casual no hubiese cambiado su modo de vivir.</p>
<p style="text-align: center;">Un día que se encontraba Pitá cortando frutos de tacú (algarrobo) apareció junto a una roca un animal que parecía querer atacarlo. Para defenderse, Pitá tomó una gran piedra y se la arrojó con fuerza, pero en lugar de alcanzarlo, la piedra dio contra la roca, y al chocar saltaron algunas chispas.</p>
<p style="text-align: center;"><span id="more-390"></span></p>
<p style="text-align: center;">Este era un fenómeno desconocido hasta entonces y Pitá, al notar el hermoso efecto producido por el choque de las dos piedras volvió a repetir una y muchas veces la operación, hasta convencerse de que siempre se producían las mismas vistosas luces. En esta forma descubrió el fuego.</p>
<p style="text-align: center;">Cierta vez, Moroti para defenderse, tuvo que dar muerte a un pecarí (cerdo salvaje &#8211; jabalí) y como no acostumbraban comer carne, no supo qué hacer con él.</p>
<p style="text-align: center;">Al ver que Pitá había encendido un hermoso fuego, se le ocurrió arrojar en él al animal muerto. Al rato se desprendió de la carne un olor que a Morotí le pareció apetitoso, y la probó. No se había equivocado: el gusto era tan agradable como el olor. La dio a probar a Pitá, a las mujeres de ambos, y a todos les resultó muy sabrosa.</p>
<p style="text-align: center;">Desde ese día desdeñaron las raíces y las frutas a las qué habían sido tan afectos hasta entonces, y se dedicaron a cazar animales para comer.</p>
<p style="text-align: center;">La fuerza y la destreza de algunos de ellos, los obligaron a aguzar su inteligencia y se ingeniaron en la construcción de armas que les sirvieron para vencer a esos animales y para defenderse de los ataques de los otros. En esa forma inventaron el arco, la flecha y la lanza. Entre las dos familias nació una rivalidad que nadie hubiera creído posible hasta entonces: la cantidad de animales cazados, la mayor destreza demostrada en el manejo de las armas, la mejor puntería&#8230; todo fue motivo de envidia y discusión entre los hermanos.</p>
<p style="text-align: center;">Tan grande fue el rencor, tanto el odio que llegaron a sentir unos contra otros, que decidieron separarse, y Morotí, con su familia, se alejó del hermoso lugar donde vivieran unidos los hermanos, hasta que la codicia, mala consejera, se encargó de separarlos. Y eligió para vivir el otro extremo del bosque, donde ni siquiera llegaran noticias de Pitá y de su familia.</p>
<p style="text-align: center;">Tupá decidió entonces castigarlos. El los había creado hermanos para que, como tales, vivieran amándose y gozando de tranquilidad y bienestar; pero ellos no habían sabido corresponder a favor tan grande y debían sufrir las consecuencias.</p>
<p style="text-align: center;">El castigo serviría de ejemplo para todos los que en adelante olvidaran que Tupá los había puesto en el mundo para vivir en paz y para amarse los unos a los otros.</p>
<p style="text-align: center;">El día siguiente al de la separación amaneció tormentoso. Nubes negras se recortaban entre los árboles y el trueno hacía estremecer de rato en rato con su sordo rezongo. Los relámpagos cruzaban el cielo como víboras de fuego. Llovió copiosamente durante varios días. Todos vieron en esto un mal presagio.</p>
<p style="text-align: center;">Después de tres días vividos en continuo espanto, la tormenta pasó.</p>
<p style="text-align: center;">Cuando hubo aclarado, vieron bajar de un tacú (algarrobo) del bosque, un enano de enorme cabeza y larga barba blanca.</p>
<p style="text-align: center;">Era I-Yará que había tomado esa forma para cumplir un mandato d e Tupá.</p>
<p style="text-align: center;">Llamó a todas las tribus de las cercanías y las reunió en un claro del bosque. Allí les habló de esta manera:</p>
<p style="text-align: center;">Tupá, nuestro creador y amo, me envía. La cólera se ha apoderado de él al conocer la ingratitud de vosotros, hombres. Él los creó hermanos para que la paz y el amor guiaran vuestras vidas&#8230; pero la codicia pudo más que vuestros buenos sentimientos y os dejasteis llevar por la intriga y la envidia. Tupá me manda para que hagáis la paz entre vosotros: iPitá! iMoroti! ¡Abrazaos, Tupá lo manda!</p>
<p style="text-align: center;">Arrepentidos y avergonzados, los dos hermanos se confundieron en un abrazo, y tos que presenciaban la escena vieron que, poco a poco, iban perdiendo sus formas humanas y cada vez más unidos, se convertían en un tallo que crecía y crecía &#8230;</p>
<p style="text-align: center;">Este tallo se convirtió en una planta que dio hermosas azucenas moradas. A medida que el tiempo transcurría, las flores iban perdiendo su color, aclarándose hasta llegar a ser blancas por completo. Eran Pitá (rojo) y Morotí (blanco) que, convertidos en flores, simbolizaban la unión y la paz entre los hermanos.</p>
<p style="text-align: center;">Ese arbusto, creado por Tupá para recordar a los hombres que deben vivir unidos por el amor fraternal, es la &#8220;Azucena del Bosque&#8221;.</p>
<p style="text-align: center;">
Leyenda Argentina</p>
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		<title>La Yerba Mate</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 08:50:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mitos y Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[Leyendas]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Por dónde podré bajar?, se preguntaba la solitaria luna paseándose por el cielo. El inmenso espacio azul le parecía una jaula y su único amigo era el aire. Lo envidiaba por su libertad para desplazarse de un lado a otro jugueteando con las nubes. Su mayor anhelo era pisar esa verde alfombra de las praderas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">¿Por dónde podré bajar?, se preguntaba la solitaria luna paseándose por el cielo. El inmenso espacio azul le parecía una jaula y su único amigo era el aire. Lo envidiaba por su libertad para desplazarse de un lado a otro jugueteando con las nubes. Su mayor anhelo era pisar esa verde alfombra de las praderas que veía desde arriba, y dejarse resbalar por las colinas que descendían hasta un profundo y misterioso manchón azul.</p>
<p style="text-align: center;">-Quiero conocer ese otro cielo que tienen abajo -le contó al aire.</p>
<p style="text-align: center;">No es el cielo, mi amiga -silbó él-, es el mar.</p>
<p style="text-align: center;">Se acrecentaron sus deseos y en un ataque de mal genio gritó:</p>
<p style="text-align: center;">-¡Quiero bajar! ¡Quiero bajar!</p>
<p style="text-align: center;">Una estrella peleadora le dijo:</p>
<p style="text-align: center;">-¿Para qué formas berrinche? Eres centinela de la noche y no puedes dejar tu puesto.</p>
<p style="text-align: center;">Al verla llorar lágrimas de plata, las nubes se pusieron de acuerdo. Ellas la comprendían, porque en sus viajes siempre admiraron la tierra.</p>
<p style="text-align: center;">&#8211;Te vamos a ayudar para que no se note tu ausencia -le dijeron-. Cada una de nosotras colgará sutiles gasas de neblina y entre todas formaremos un telón, que dejará la noche más oscura que boca de lobo.</p>
<p style="text-align: center;">-¿Qué es eso? -preguntó ingenuamente la luna.</p>
<p style="text-align: center;"><span id="more-352"></span></p>
<p style="text-align: center;">El arco iris prestó su escala de siete colores, y la luna, con una capa negra, un aderezo de tules y una coronita de estrellas, como una reina, bajó orgullosa. La tierra le abría al fin sus brazos amorosos, sus lagos y sus abanicos de palmera. La primera sensación que experimentó fue la de volar, de ser libre como un pájaro, hasta que sus pies tocaron unas agrestes colinas cubiertas de vegetación, entre las que cantaba el río Paraná. Se volvió niña, fascinada por las flores y los perfumes. Al mirarse en las aguas, su cara redonda le pareció demasiado pálida entre los coloreados frutos. Hubiera querido ponerse trenzas y parecer una campesina.</p>
<p style="text-align: center;">-¿Dónde habrá niños? &#8211; se preguntaba, sin saber que era este un lugar tropical y muy desierto.</p>
<p style="text-align: center;">-Ven a nadar &#8211; la invitó el río con un murmullo de cascadas.</p>
<p style="text-align: center;">No se hizo de rogar la traviesa luna. Se despojó de su paca y tules y de su coronita de estrellas para sumergirse en las rumororsas aguas que se llenaron de reflejos. En el oleaje aparecía y desaparecía, cual un barco redondo y blanco, y era ella la que miraba el cielo, un tanto oscuro sin su presencia.</p>
<p style="text-align: center;">&#8220;Ahora -pensaba- que he probado los frutos y conozco eso verde que es el pasto, los helechos y el agua; ahora que he aquietado este deseo de tierra, podré volver a mi sitio y ser para siempre una luz lejana, que alumbre los caminos del mundo y las ventanas de sus casas. Pero, ¡qué bueno fue mirar desde abajo!&#8221;</p>
<p style="text-align: center;">Ni se acordaba del cielo y lo encontró lindo.</p>
<p style="text-align: center;">Con su falta de experiencia olvodóse del jaguar, el temible animal de la selva que en las noches busca siempre alguna víctima para calmar su feroz apetito. Agazapado entre los juncos, vio a la luna, le pareció una gran tortilla de maíz, un tanto cruda tal vez. Cuando quiso abalanzarse a devorarla, el cuchillo de un diestro cazador terminó con su hambre y con su vida. Este hombre con su mujer e hija eran los únicos habitantes de la enmarañada selva; había construido una choza en un claro y hacía tiempo que andaba en busca de liquidar al jaguar que robaba sus animales domésticos.</p>
<p style="text-align: center;">-No temas, criatura -le dijo a la luna, que tiritaba de susto, sin saber aún de quien era esa redonda cara pálida-. Yo te llevaré a mi choza, en donde mi familia te atenderá.</p>
<p style="text-align: center;">Generoso, como buen campesino, le cocinó la última tortilla de maíz que quedaba; pasarían muchos meses antes de la próxima cosecha. La luna, envuelta en una gran sábana, se sintió feliz y humana entre gente tan amable, hasta que oyó decir a la mujer de su salvador:</p>
<p style="text-align: center;">-¿Qué vamos a comer mañana? Se acabó el maíz.</p>
<p style="text-align: center;">Con un poco de pena se puso su capa de reina, sus gasas y su coronita maltrecha. Se decidió a partir para volver a tomar su puesto en el firmamento y de paso agradecer su ayuda a las nubes. Nadie se había percatado de su ausencia ni de su viaje a la tierra y el arco iris se afanaba guardando su escala. La luna pensó: &#8220;¿qué puedo regalarle a esos campesinos que tan amablemente me acogieron? Algo que los ayude a vivir momentos felices, a olvidarse de la soledad y que los reponga de los duros trabajos que realizan&#8221;. Entonces, muy emocionada, dejó caer sus lágrimas de plata que, iluminando la choza de luz y reflejos, regaron los campos.</p>
<p style="text-align: center;">Cuando al amanecer el buen hombre salió de la casa, arbustos desconocidos habían brotado por doquier. Entre el verde oscuro de las hojas asomaban blancas florecillas. La mujer, de pura hambre, preparó una infusión con esta yerba nueva y al beberla se sintieron todos mucho mejor y con ánimo.</p>
<p style="text-align: center;">El arbusto cundió como maleza por todas partes, y el país se hizo famoso y rico por su yerba mate. Se dice que la hija del campesino fue la depositaria de este regalo, que jamás murió y que va por todas partes repartiendo este don de la luna.</p>
<p style="text-align: center;">(Mito Guaraní &#8211; Paraguay)</p>
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