Archivo de la categoría ‘Poesia’
Sonreír es contagioso,
y se contagia como una gripe.
Cuando alguien hoy me sonrió,
yo también empecé a sonreír.
Yo pasaba por la esquina
y alguien vio mi sonrisa.
Cuando me sonrió me di cuenta
que yo se la había contagiado.
Razoné sobre esa sonrisa
y me di cuenta que valía la pena.
Una simple sonrisa, como la mía
puede viajar alrededor del mundo.
Así, si tú sientes que te viene una sonrisa,
no la dejes sin ser vista.
Has que comience una epidemia rápidamente,
¡ infecta al mundo !
Video de :Asmel6
Fuente del poema :Recibido en mi correo
Olas gigantes que os rompéis bramando…
Gustavo Adolfo Bécquer
LII
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!
Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!

Se fue el otoño con dias de primavera, y llegó la primavera con dias casi de otoño, lloviendo y con aire.Aqui en Valencia llueve poco y ahora le ha dado por llover.
Si la lluvia hace que aleje por unos dias las alergias, pues vienvenida la lluvia.
Pablo Neruda Con Quevedo, en primavera
Todo ha florecido en
estos campos, manzanos,
azules titubeantes, malezas amarillas,
y entre la hierba verde viven las amapolas.
El cielo inextinguible, el aire nuevo
de cada día, el tácito fulgor,
regalo de una extensa primavera.
Sólo no hay primavera en mi recinto.
Enfermedades, besos desquiciados,
como yedras de iglesia se pegaron
a las ventanas negras de mi vida
y el sólo amor no basta, ni el salvaje
y extenso aroma de la primavera.
Y para ti qué son en este ahora
la luz desenfrenada, el desarrollo
floral de la evidencia, el canto verde
de las verdes hojas, la presencia
del cielo con su copa de frescura?
Primavera exterior, no me atormentes,
desatando en mis brazos vino y nieve,
corola y ramo roto de pesares,
dame por hoy el sueño de las hojas
nocturnas, la noche en que se encuentran
los muertos, los metales, las raíces,
y tantas primaveras extinguidas
que despiertan en cada primavera.

Hoy dia de la poesia me uno a este homenaje a todos los poetas que con sus letras nos hacen sentir y vibrar.
Carta de amor
Aquí, sin ti, ya sé
lo que es la muerte,
pero no te lo digo
para no entristecerte.
Quiero que te sonrías
para que siga habiendo
claridad en los días.
Quiero que no se
empañe tu mirada,
pues, si no,
no habrá estrellas,
ni habrá luna, ni nada…
Y, sobre todo,
lo que quiero y quiero
es un año que tenga
doce meses de Enero.
Aquí llueve y no importa,
pues la lluvia es tan leve
que al leer esta carta
no sentirás que llueve.
Pero cierro los ojos
y te recuerdo tanto
que casi se diría que
está lloviendo llanto.
Jose Ángel Buesa
Defender la alegria
Defender la alegría como una trinchera,
defenderla del caos y de las pesadillas,
de la ajada miseria y de los miserables,
de las ausencias breves y las definitivas.
Defender la alegría como un estandarte,
defenderla del rayo y de la melancolía,
de los males endémicos y de los académicos,
del rufián caballero y del oportunista,
defenderla del mar y las lágrimas tibias,
de las buenas costumbres y de los apellidos,
del azar y también de la alegría.
Mario Benedetti
La inquietud del rosal
El rosal en su inquieto modo de florecer
va quemando la savia que alimenta su ser.
¡Fijaos en las rosas que caen del rosal:
Tantas son que la planta morirá de este mal!
El rosal no es adulto y su vida impaciente
se consume al dar flores precipitadamente.
Alfonsina Storni
¡Qué risueño contacto!
¡Qué risueño contacto el de tus ojos,
ligeros como palomas asustadas a la orilla
del agua!
!Qué rápido contacto el de tus ojos
con mi mirada!
¿Quién eres tú? !Qué importa!
A pesar de ti misma,
hay en tus ojos una breve palabra
enigmática.
No quiero saberla. Me gustas
mirándome de lado, escondida, asustada.
Así puedo pensar que huyes de algo,
de mí o de ti, de nada,
de esas tentaciones que dicen que persiguen
a la mujer casada.
Jaime Sabines

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con serio
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.
Iría a más lugares donde nunca he ido,
comería más helados y menos pastas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió
sensata y prolíjamente
cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos
Por que de eso está hecha la vida,
de momentos; momentos para no perderlos nunca.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte
sin un antialérgico,
una moda de ropa
una impermeable y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
y comenzaría a caminar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
jugaría con más niños,
iría a más bailes,
miraría más amaneceres
regalaría más flores y amaría más mujeres
si tuviera otra vida por delante.
Pero no tengo otra vida por delante
y no puedo volver atrás .
Gian Franco Pagliaro
Traducción Jorge Luís Borges

Andando en las arenas
yo decidí dejarte.
Pisaba un barro oscuro
que temblaba,
y hundiéndome y saliendo
decidí que salieras
de mí, que me pesabas
como piedra cortante,
y elaboré tu pérdida
paso a paso:
cortarte las raíces,
soltarte sola al viento.
Ay, en ese minuto,
corazón mío, un sueño
con sus alas terribles
te cubría.
Te sentías tragada por el barro,
y me llamabas y yo no acudía,
te ibas, inmóvil,
sin defenderte
hasta ahogarte en la boca de arena.
Después
mi decisión se encontró con tu sueño,
y desde la ruptura
que nos quebraba el alma,
surgimos limpios otra vez, desnudos,
amándonos
sin sueño, sin arena,
completos y radiantes,
sellados por el fuego.
Pablo Neruda

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo sólo ronca voz
o deslumbrante suposición de peces y navios.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas como
si algún planeta tembloroso participara paulatina muerte, no,
del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.
Lo que antes me enseñó lo guardo!
Es aire, incesante viento, agua y arena.
Parece poco para el hombre joven que aquí llegó
a vivir con sus incendios,y sin embargo el pulso
que subía y bajaba a su abismo,el frío del azul
que crepitaba,el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola despilfarrando
nieve con la espuma, el poder quieto, allí,
determinado como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían tristeza terca,
amontonando olvido, y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.
Pablo Neruda

Si yo dijera todo lo que pienso,
todas las cosas que quiero decir,
con todas las palabras que conozco
y sin omitir un punto, ni una coma;
lo que digo a veces es tan feo,
que puede herir a los que yo más quiero.
Nadie saldría conmigo, ni los perros,
¿Quién dijo que hay que ser siempre sincero?
no hay derecho a destrozar la gente,
decirle al tonto que es un deficiente,
y al ignorante, que no sabe nada.
Te das el lujo de decirme todo
con esa voz tan dulce y tan hiriente,
sin ningún tipo de delicadeza,
sin evitarme ni una sola ofensa.
Que hay cosas que se dicen muy jodidas,
que dejan en el alma cicatrices,
que no se curan con una disculpa,
que no las borra el tiempo, ni el olvido.
Gian Franco Pagliaro

Andas por esos mundos como yo; no me digas…
Que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
No nos conoceremos, disfrazados y torpes,
Por los anchos caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro
Sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto… Cuando ocurra, si ocurre,
¿Sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?
Alfonsina Storni

Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela el 30 de Octubre de 1910,
Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz,
es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el
muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su
dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de
Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando.
Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y
éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y
siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio,
enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de
recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que
cayó en la noche armado con la espada de la luz!
Pablo Neruda
En el centenario de su nacimiento, algunos versos en su memoria
Tanto río que va al mar
donde no hace falta el agua.
Tantos campos que se secan.
Tantos cuerpos que se abrazan.
Miguel Hernández
Sonreír con la alegre tristeza del olivo
Sonreír con la alegre tristeza del olivo.
Esperar. No cansarse de esperar la alegría.
Sonriamos. Doremos la luz de cada día
en esta alegre y triste vanidad del ser vivo.
Me siento cada día más libre y más cautivo
en toda esta sonrisa tan clara y tan sombría.
Cruzan las tempestades sobre tu boca fría
como sobre la mía que aún es un soplo estivo.
Una sonrisa se alza sobre el abismo: crece
como un abismo trémulo, pero valiente en alas.
Una sonrisa eleva calientemente el vuelo.
Diurna, firme, arriba, no baja, no anochece.
Todo lo desafías, amor: todo lo escalas.
Con sonrisa te fuiste de la tierra y del cielo.
Miguel Hernández
¿Qué quiere el viento de encono?
¿Qué quiere el viento de encono
que baja por el barranco
y violenta las ventanas
mientras te visto de abrazos?
Derribarnos, arrastrarnos.
Derribadas, arrastradas,
las dos sangres se alejaron.
¿Qué sigue queriendo el viento
cada vez más enconado?
Separarnos.
Miguel Hernández
Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)

